FENÓMENO DEL SUPERNIÑO PODRÍA COSTAR A MÉXICO HASTA 0.59 PUNTOS PORCENTUALES DEL PIB EN 2026: S&P GLOBAL MARKET INTELLIGENCE
29/febrero/2019
El potencial fenómeno del Superniño representa un riesgo material para la economía mexicana entre el 3T26 y el 1T27, de acuerdo con un reporte de S&P Global Market Intelligence
En caso de materializarse, podría reducir el crecimiento del PIB real de México en 0.59 puntos porcentuales en 2026 y 0.43 puntos en 2027. Actualmente, S&P espera que el PIB de México crezca apenas 1% este año y 1.3% para 2027.
Las tendencias actuales de la temperatura oceánica se asemejan a las fases iniciales de grandes episodios de El Niño ocurridos en el pasado, y los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos apuntan a una alta probabilidad de que se produzca un episodio de gran intensidad a finales de 2026. Si se presenta, este fenómeno afectará al crecimiento a través de la agricultura, la pesca, la infraestructura y los costos energéticos.
El mayor impacto para los consumidores en México llegaría con rezago: la inflación general anual se ubicaría 1.63 puntos porcentuales sobre la línea base en 2027. La sequía en el centro y sur del país, así como el encarecimiento posterior de la producción ganadera, serían los principales canales de transmisión.
Por un lado, las condiciones de sequía en los estados del centro y el sur tendrán un impacto inmediato en los precios internos de los alimentos. Sin embargo, durante el segundo año, el impulso inflacionario estará impulsado por los precios del ganado, ya que el agua escaseará en los meses de verano, lo que elevará los costos de producción con un desfase de entre seis y 12 meses antes de trasladarse a los precios al consumidor. Por consiguiente, Market Intelligence prevé que el choque inflacionario alcanzará su punto máximo en el tercer trimestre de 2027.
En México, donde la agricultura representa aproximadamente entre 3% y 4 % del PIB, el impacto del fenómeno de El Niño también es muy heterogéneo. En los estados del Norte, tiende a aumentar ligeramente las precipitaciones, lo que favorece la actividad agrícola y puede mejorar el rendimiento de los cultivos. Por el contrario, los estados del Centro y del Sur suelen experimentar condiciones más secas, lo que genera riesgos para las regiones donde se concentran varios de los principales productos agrícolas de exportación del país, como el café, la caña de azúcar, el maíz y el aguacate.
En general, en América Latina, El Niño afecta la producción económica a través de tres canales que operan simultáneamente: la alteración de las actividades agrícolas y pesqueras, los daños a la infraestructura causados??por inundaciones y deslizamientos de tierra —con efectos indirectos adversos para el sector minero— y el aumento de los costos energéticos debido a la reducción de la generación hidroeléctrica.
No obstante, el momento y la magnitud de estos efectos varían considerablemente en toda la región. Se prevé que Perú y Colombia sean las economías más afectadas negativamente, mientras que Argentina podría beneficiarse de patrones de precipitaciones que favorezcan mayores rendimientos agrícolas.
El Niño es un fenómeno climático del océano Pacífico que se produce cuando se acumulan aguas inusualmente cálidas en las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial. Forma parte del sistema más amplio conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que también incluye a La Niña, fase en la que las aguas oceánicas están más frías de lo habitual. Por lo general, El Niño se desarrolla durante el otoño del hemisferio norte, alcanza su punto máximo hacia el invierno y luego se debilita gradualmente en los meses siguientes. Dado que el calentamiento del océano altera la circulación atmosférica, El Niño puede modificar los patrones meteorológicos a escala mundial. Esto suele tener repercusiones significativas en toda América Latina, ya que altera las temperaturas oceánicas y la circulación atmosférica sobre el Pacífico.
