FITCH RECORTA EXPECTATIVA DE CRECIMIENTO PARA MÉXICO Y EL MUNDO POR LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE

29/febrero/2019

Fitch Ratings recortó su previsión de crecimiento global para 2026, incluido México, debido a las afectaciones por la crisis del petróleo derivada de la guerra que lanzó Estados Unidos contra Irán.

 

De esta manera, esperan que la economía de México crezca 1.0% en 2026, desde un previo de 1.7%, dado elinicio de año más débil de lo esperado y las revisiones a la baja para la proyección de crecimiento para Estados Unidos. Esto aún supone una recuperación del crecimiento en el resto del año debido a la retirada de los impulsos fiscales y monetarios negativos, y al impulso de la Copa Mundial.

 

Asimismo, la agencia estima que el crecimiento se recuperará a 1.8% en 2027 y a 2.0% en 2028, pero sujeto a riesgos al alza y a la baja dependiendo de la evolución del acuerdo comercial T-MEC y la agenda de reformas internas.

 

En este sentido, la expectativa base de Fitch es que México, Estados Unidos y Canadá no alcancen un acuerdo en la revisión en curso del T-MEC antes del 1 de julio.


Esto desencadenaría un ciclo de revisión anual hasta que se logre un acuerdo, manteniendo las normas comerciales actuales pero prolongando la incertidumbre. Las perspectivas de crecimiento de México se verían gravemente afectadas por una ruptura del T-MEC (es decir, la salida de Estados Unidos), o podrían beneficiarse de un nuevo acuerdo que ofrezca mejores condiciones a México (por ejemplo, la eliminación de aranceles al sector automotriz), pero ambos escenarios son improbables para Fitch.

 

Por otro lado, indica que, las iniciativas de infraestructura de las autoridades y la relocalización de la producción (nearshoring) podrían impulsar el crecimiento, pero ambas podrían verse obstaculizadas por las persistentes preocupaciones institucionales.

 

La inflación subió 4.4% en abril, desde 3.7% en diciembre, superando el límite superior del rango de tolerancia de 1 punto porcentual en torno al objetivo de 3% de Banco de México, impulsada por presiones de oferta en productos alimenticios y un aumento de los impuestos sobre el consumo en enero.

 

Otras presiones subyacentes, reflejadas en un aumento de la inflación subyacente a 4.3% el año pasado, parecen estar moderándose, y la última lectura de abril se mantiene en torno a ese nivel. Por lo que prevé una inflación de 4.2% para finales de 2026.

 

Mientras que, la crisis mundial del petróleo debería ser solo una fuente moderada de presión, dada la decisión de las autoridades de estabilizar los precios de la gasolina, mientras que las presiones de demanda parecen contenidas en medio de una actividad económica lenta.

 

Al considerar transitorias las presiones inflacionarias, Banco de México recortó aún más su tasa de política monetaria a 6.5% en mayo (el punto medio de su rango neutral estimado), desde el 7.0% previsto para finales de 2025.

 

Las expectativas de inflación después de 2026 se sitúan por encima del objetivo, en torno a 3.75%, pero se han mantenido bastante estables durante el último año, lo que sugiere que el giro más flexible del Banco no ha afectado sustancialmente su credibilidad.

 

No se prevén nuevos recortes por parte del Banco de México.

 

En tanto, Fitch recortó su objetivo de crecimiento mundial en 0.2 puntos porcentuales a 2.4%.

 

El cierre del estrecho de Ormuz lleva ya 14 semanas y Fitch espera que no comenzará a reabrirse hasta julio. También revisó su previsión del precio medio del crudo Brent para 2026, elevándola a 87 dólares por barril desde el estimado de 70 dólares de marzo.

 

“La crisis del petróleo supone un fuerte obstáculo para el crecimiento mundial, pero nuestro escenario base es mucho menos severo que las nefastas crisis petroleras de la década de 1970. Los precios reales del petróleo alcanzaron los 170 dólares el barril en 1979 (medidos a precios corrientes) y la OPEP desempeñó entonces un papel muy diferente. El consumo de petróleo como porcentaje del PIB mundial se ha reducido a la mitad desde 1980”, dice Fitch en su reporte Perspectivas económicas mundiales de junio.

 

No obstante, ante la persistencia de la incertidumbre geopolítica, también analizaron un escenario adverso en el que el precio del petróleo promedia 100 dólares el barril en 2026, los precios de las acciones caen 10% y las condiciones crediticias se endurecen. En este escenario, el crecimiento en EE. UU. podría caer a tan sólo 0.8% en los próximos 12 meses (es decir, hasta el primer trimestre de 2027), a 0,3 % en la eurozona y a 3.4 % en China.

 

El impacto inflacionario de la crisis del petróleo está modificando las perspectivas de la política monetaria global. Con el recuerdo aún reciente de la inflación pospandémica, los bancos centrales temen que la crisis de precios pueda generar efectos más persistentes y buscan demostrar credibilidad y afianzar las expectativas. Sin embargo, las tasas de interés oficiales son mucho más altas que en 2021, las condiciones del mercado laboral y las presiones salariales son más débiles, y la política fiscal es mucho menos expansiva.

 

Ahora prevén que la Reserva Federal de EE. UU. y el Banco de Inglaterra mantengan las tasas de interés sin cambios este año, pero que retomen los recortes en 2027. El BCE subirá las tasa en 25 puntos básicos en junio, pero esperan que esta medida se revierta el próximo año.